
lunes, 21 de febrero de 2011
REVISTA REDES PARA LA CIENCIA

lunes, 14 de febrero de 2011
BABYLON MAGAZINE: sorpresa mayúscula

Bueno, esto de la red, de la comunicación globalizada, llega a deparar sorpresas mayúsculas como la que me he llevado hoy. Resulta que andaba paseando distraído por el buscador Bing después de haber introducido mi nombre en el motor de búsqueda (recurrente pérdida de tiempo a la que me entrego a menudo), cuando he visto mi nombre relacionado con el blog del ilustrador Juan García, a quien hasta hoy no tenía el gusto de conocer. Cuál es mi sorpresa cuando veo que ha ilustrado mi micro "La espera". Sorpresa que se ve incrementada cuando compruebo, además, que esa ilustración se ha publicado en el número 13 de la revista Babylon Magazine. Voy a la página web de la publicación para consultar la versión online y, efectivamente, en las páginas 86-87 (con lo cual a doble página) figura la ilustración con mi relato y su traducción al inglés sobreimpresos. La versión del micro es la inicial, algo más extensa, más lírica y más oscura que la que colgué por aquí no hace tanto. En fin, os dejo la ilustración sin el texto sobreimpreso. El montaje completo lo encontraréis en la versión online de la revista (páginas 86-87):
http://issuu.com/babylonmagazine/docs/bm13/86

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*Lo que sí me sorprende bastante es que una revista que hace tiradas de 40.000 ejemplares y distribuye en más de 40 países publique una obra sin el consentimiento de su autor. Porque a mí nadie me ha pedido autorización para publicar. No sé hasta qué punto eso es legal.
*Respecto a la publicación sin consentimiento todo aclarado y resuelto, como comento más abajo. No medió la mala fe sino un error humano. Así que nada, muchas gracias a Babylon Magazine por la publicación.
miércoles, 2 de febrero de 2011
CONCURSO "LOS POBRES DESGRACIADOS HIJOS DE PERRA" DE TUSQUETS

domingo, 9 de enero de 2011
REVISTA NARRATIVAS: publicación de microrrelato

viernes, 10 de diciembre de 2010
EL ENSAMBLADOR DE MICRORRELATOS
Recuerda a papá que active todos los mecanismos de seguridad del dichoso ensamblador de microrrelatos cuando haya acabado de utilizarlo, que después ya sabes lo paranoico que se pone si cree que alguno se ha transferido a la red. Recuerda que me llama con los ojos desorbitados y con movimientos frenéticos señala la pantalla del ordenador asegurando que aquellos microrrelatos son suyos. Recuerda que se pasa las noches de un lado para otro mascullando cosas ininteligibles. Y recuerda, sobre todo, la expresión enajenada de su cara, el balbuceo intermitente, el hilito de baba que asoma por las comisuras de su boca, cada vez que el ilustre Adolfo Whitaker, desde la gran Ciudad de las Luces Rojas, emite para todo el mundo la selección de ganadores semanales del Cuadraenésimo Concurso Universal de Microrrelatistas Híbridos.
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*Bueno, al final he sucumbido a la tentación de intentar adecentar el micro. Pese a mi discurso grandilocuente defendiendo la falta de calidad del anterior final.
miércoles, 24 de noviembre de 2010
EL SUSTITUTO
Esta mañana he vuelto a encontrar la tapa del váter levantada, los calcetines del revés en el cesto de la ropa sucia, la taza del café en la mesa del comedor, la luz del despacho encendida, las persianas sin subir, el cartón de leche vacío todavía en la nevera, la encimera llena de migajas de pan, un rastro de ceniza en el pasillo, un jersey tirado en un sillón, la toalla mojada en el suelo del baño y el espejo del lavabo salpicado de pelos y espuma de afeitar. No hay duda: se ha marchado definitivamente. Pero otro ha ocupado su lugar.
*Juro y perjuro que no había leído el de Agustín. Ha debido de resultar curioso para el jurado de ReC leer cientos o miles de micros casi idénticos, porque creo que muchos hemos tirado por un camino similar. No lo iba a colgar porque no me convencía. Pero me ha hecho gracia leer un micro casi gemelo en las Previsiones meteorológicas de un cangrejo.
miércoles, 17 de noviembre de 2010
EL ABISMO
“El hombre luce una inquietante sonrisa”. Era la única línea escrita por el otro hombre, el que contemplaba, el que nos había llamado media hora antes transmitiendo, palabra por palabra, el mismo mensaje. La chica de la centralita pensó inicialmente que era una broma, pero cuando la voz de témpano y caverna ofreció una dirección postal precisa, la llamada se tiñó de sospecha y escalofrío. Sentado en un taburete, con un cuaderno y una pluma en las manos, salpicado de sangre y enfrentado al rictus ambiguo de su víctima, cuando llegamos nos miró. Y nos dijo: “Es terrible el abismo de la página en blanco”.